Receta de bizcocho de yogur receta de la abuela

Bizcocho de yogur Receta de la Abuela

Postres 3301 Última Actualización: 16/06/2022 Creado: 16/06/2022
Bizcocho de yogur Receta de la Abuela
  • Raciones: 8 Persona(s)
  • Tiempo de Preparación: 20
  • Tiempo de Cocinado: 30
  • Calorías: 300
  • Dificultad: Fácil


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El bizcocho de yogur es una de las primeras elaboraciones a la que nos enfrentamos cuando comenzamos a hacer nuestros primeros pinitos en la repostería.

Existen, grosso modo, dos tipos de bizcochos; pesados y ligeros.

Los primeros, como este bizcocho de yogur de la abuela, suelen integrar algún tipo de grasa, que le aportan suavidad, volumen, consistencia y sabor.

Por su parte, los segundos, y sirviendo de ejemplo el bizcocho genovés, están más enfocados a la preparación de tartas, y suelen integrar tan solo harina, huevos y azúcar.

Establecer un origen cronológico de este tipo de dulce es complicado, pero sabe que ya en la época romana, los panes, incluían huevos y mantequilla, a los que se llamaba cakelike .

De esta manera conseguían darle consistencia, con el objetivo de que, entre otras cosas, se conservaran por más tiempo. No es hasta la edad media que el bizcocho empieza a tomar la forma y fondo actuales.

Pero en Europa, hasta el siglo XVII, no se empezaron a cocinar las tortas modernas, siendo muy popular el bizcocho de calabaza o de zanahoria, hortaliza que servía como endulzante.

Todavía en aquellos años el azúcar era caro y complicado de conseguir, por lo que se recurría a la zanahoria, la calabaza o la remolacha para darle esa palatabilidad que únicamente el dulce puede otorgar.

Cómo hacer un bizcocho con yogur griego receta de la abuela



Volviendo a nuestro bizcocho de yogur griego natural o de limón, es frecuente que en países como en Francia, las abuelas, midieran las proporciones en medidas de tarros o envases de yogur, a falta de una báscula de precisión. De ahí que en muchos recetarios se emplee como unidad de medida.

Asimismo, este bizcocho, que presume de una extraordinaria jugosidad, puede llegar a admitir a algún líquido en pequeñas proporciones. Este, puede ser alcohólico o no, y realzará la suavidad, la par que mantendrá su textura inalterable por más tiempo.

Atrévete con este delicioso bizcocho de yogur tradicional, que alegrará tus meriendas y desayunos, siendo una alternativa a la bollería industrial.

Eso sí, aunque lo preparemos en casa, hay que recordar que el consumo de este tipo de productos debe ser puntual, y en ningún caso desplazar a otros alimentos que sí deben estar presentes de forma habitual en nuestra dieta, especialmente aquellos de origen vegetal.

¡Manos a la masa!

Ingredientes

Instrucciones

  1. Hay quien se limita a simplemente mezclar secos y líquidos, por un lado, integrarlos y hornear la masa. Si bien podemos obtener resultados dignos de esta manera, lo ideal es montar las claras para darle un plus de esponjosidad, y es precisamente eso lo que haremos. Preparemos dos boles, en uno separaremos las yemas, y en otro las claras.
  2. Es aconsejable que el bol de las claras haya pasado un rato en la nevera, puesto que así las claras montarán con más facilidad. Las batiremos con unas varillas eléctricas, o en su defecto, con unas manuales, de manera enérgica, hasta obtener casi el punto de nieve, momento el cual, aprovecharemos para agregar la mitad del azúcar.
  3. Merece la pena hacer un inciso aclaratorio, para advertir que la varilla debe estar inmaculada, amén de que no debe haber ni el más mínimo rastro de yema en la clara, o la grasa de la misma dificultará en exceso el montado de las claras. Seguiremos batiendo, tratando de insuflar aire, hasta conseguir la consistencia deseada, que puede advertirse cuando las claras ya no se escurren de la varilla.
  4. Regresaremos al bol de las yemas, y pondremos la mitad restante del azúcar, al mismo tiempo que rallaremos con un microplane la cáscara del limón, de forma muy superficial, sin arrancar de la parte blanca. Batiremos de nuevo con la varilla, que habremos lavado previamente. El color debe tornar a blanquecino, con burbujas en la superficie, e inmediatamente después verteremos el aceite.
  5. Batiremos con el objetivo de homogeneizar la mezcla. Llega el momento de agregar el yogur. Puesto que este bizcocho tiene ciertas reminiscencias cítricas, gracias al limón, no estaría de más que el yogur griego, en vez de ser natural, fuera de limón. Aprovechando también el limón que habíamos rallado, extraeremos su zumo y lo colaremos, para quitar la pulpa, y lo sumaremos también al bol de las yemas.
  6. Con un cedazo, colador, chino o similar, incorporaremos los secos; harina, sal y levadura. Poco a poco la iremos espolvoreando, mientras que con la otra mano disolveremos perfectamente la harina, evitando que se formen grumos. Cuando la tengamos lista, tan solo nos queda volcar las claras a punto de nieve sobre esta mezcla, proceso que haremos con sumo cuidado.
  7. Agarraremos una lengua, y con delicadeza iremos apartando primero una cantidad grande, de la mitad aproximadamente, que servirá para equilibrar densidades. El resto se irá añadiendo poco a poco, con movimientos envolventes, desde abajo hacia arriba y a los lados, mientras que además vamos girando el bol. Hay que ser finos durante este paso, evitando en la medida de lo posible que las claras montadas se bajen, lo que no arruinaría nuestro bizcocho, pero sí el trabajo de haber montado las claras.
  8. El resultado es una masa homogénea, aireada y ligera, que dará como resultado un bizcocho de una consistencia celestial, que podríamos comparar a morder una nube. Encenderemos el horno a 180º, con calor arriba y abajo, y precalentaremos durante 20 minutos.
  9. Mientras tanto, verteremos la masa sobre un molde circular de unos 24 cm. de diámetro previamente engrasado. Cuando nuestro horno listo lo introduciremos sobre una rejilla a altura media, y cronometraremos 25 minutos. Pasado el tiempo, comprobaremos con un mondadientes si la masa está cocida, de no ser así, iremos sumando intervalos de 5 minutos, hasta que esté listo.
  10. Sacaremos del horno y dejaremos enfriar sobre una rejilla. Una vez atemperado, desmoldaremos y decoraremos al gusto, por ejemplo, con azúcar glas, algo sencillo y bastante socorrido. Realmente, este tipo de bizcocho se hace para acompañar un té, vaso de leche o café.
  11. ¡Buen provecho!

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Autor Cristina Cristina

¡Hola! Me llamo Cristina, soy cordobesa y además de diseñadora web adoro la cocina ¡Espero que disfrutes de estas deliciosas recetas de la abuela tanto como yo!

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