Receta de bollos preñaus

Bollos preñaus

Carnes 448 Última Actualización: 05/02/2024 Creado: 05/02/2024
Bollos preñaus
  • Raciones: 16 Persona(s)
  • Tiempo de Preparación: 35
  • Tiempo de Cocinado: 20
  • Calorías: 320
  • Dificultad: Fácil


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La excepcionalidad de la gastronomía regional suele definirse a través de sus tapas, diminutos platos de bocado capaces de amenizar cualquier evento solo con su inestimable presencia. Asturias, Cantabria, La Rioja y Galicia comparten muchas cosas, entre ellas, los magníficos bollos preñaos, los cuales suelen acompañarse de sidra o vino en cantidades ciertamente indecentes. Se cree que la tradición nació en algún rincón de Asturias, extendiéndose por la cordillera cantábrica.

Conocido a menudo como choripán, un apelativo a caballo entre lo entrañable y delicioso, suele hacer acto de presencia en ferias y celebraciones al aire libre, convirtiéndose en el centro de atención. Detrás de su fingida sencillez, se esconde un producto que pone en valor el arraigo de la tradición, resaltando la importancia del pan y el cerdo en el repertorio culinario español. Tan suculento manjar resulta perfecto: un chorizo que se cocina conjuntamente dentro de un pan.

De dicha unión surge un matrimonio ideal, con el chorizo que funde su grasa empapando el pan, traduciéndose en una suma equilibrada placeres, embriagándonos tanto con su sabor, como con su olor y textura. Pese a que sus orígenes son del todo inciertos, se barajan algunas hipótesis, una de ellas ligada al aprovechamiento de la harina de maíz. Cuando se molía en los antiguos molinos, una pequeña parte caía fuera de la piedra de moler, rescatándose para estos bollos preñaos.

Seguramente, al principio, se introdujera un poco de tocino de la matanza, para, más tarde, sustituirlo por el actual chorizo. Otras fuentes bibliográficas consultadas sugieren que se remonta a 1926, con motivo de la procesión de Nuestra Señora la Esperanza en Oviedo. Desde el siglo XVI se venía ofreciendo al finalizar la misma entre los cofrades torreznos, pan de fisga y vino tinto, sustituyéndose en 1926 por el bollo preñao. Entusiasmados por el cambio, decidieron mantenerlo.

Ingredientes

Instrucciones

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  1. En un cuenco amplio dispondremos la harina de fuerza tamizada junto a la levadura seca de panadería, pudiéndose sustituir si así lo deseamos por 12 g de levadura fresca. Suelo utilizar para la mayoría de recetas que lo requieren levadura seca, más por practicidad que por preferencia, ya que la levadura fresca aporta, en mi opinión, mejores cualidades organolépticas a cualquier masa.
  2. Añadiremos la sal y a continuación iremos vertiendo el agua poco a poco, mientras que con la otra mano removeremos para que la harina vaya absorbiéndola. Amasaremos durante unos minutos para homogeneizar, dejándola reposar 5 minutos tapada para que pierda la tensión. Transcurrido el tiempo, la volcaremos sobre una mesa de trabajo previamente enharinada.
  3. Procederemos con el típico amasado francés, deslizando los dejos por debajo de la masa, levantándola a la vez que la dejamos caer sobre sí misma, estirándola a su forma original y repitiendo el proceso, de modo que conseguiremos encapsular el aire. Repetiremos el mismo movimiento de 10 a 15 minutos, procurando, como en las pizzas, desarrollar la malla glutínica.
  4. La mejor manera de comprobarlo es tomando una pequeña porción, realizando un agujero con el dedo. Observaremos si este presenta bordes lisos, indicativo de que la masa ha logrado desarrollar el gluten, para lo que se requiere, además de tiempo de amasado, cierta temperatura. Tensionaremos la masa, boleándola e introduciéndola en un bol engrasado con aceite de oliva.
  5. Lo taparemos con un paño húmedo o papel film, dejándola reposar por 1 hora. Pasado el tiempo, tomaremos pequeñas porciones de unos 50 g de masa, boleándolas. Aplastaremos la masa con los nudillos, desgasificándola ligeramente, metiendo los chorizos sin piel en el centro, pudiendo asomar por los extremos. Cerraremos, volviéndole a dar la típica forma de bola un poco ovalada.
  6. Entretanto, precalentaremos el horno a 220º. Taparemos las bolas para impedir que se resequen, dándoles 30 minutos para que vuelvan a ver incrementado su volumen. Acomodaremos los bollos en una rejilla provista de un papel de horno o silpat, guardando un espacio prudencial entre ellos, pues crecerán considerablemente. Los pintaremos con una mezcla de leche, huevo y pizca de sal.
  7. Meteremos los bollitos a media altura, sin aire por 20 min, o hasta que comience a intuirse un apetitoso dorado. Sacaremos los bollitos del horno, aguardando 1 o 2 h para que se enfríen. Como sugerencia de presentación, te proponemos presentarlos como entrante o aperitivo, sirviéndolos fríos o calientes en función de la época del año. ¡Maridan con cerveza, sidra o vino!
  8. ¡Qué aproveche!

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Autor Cristina Cristina

¡Hola! Me llamo Cristina, soy cordobesa y además de diseñadora web adoro la cocina ¡Espero que disfrutes de estas deliciosas recetas de la abuela tanto como yo!


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