Receta de patatas fritas crujientes

Patatas fritas crujientes

Patatas 153 Última Actualización: 22/02/2024 Creado: 22/02/2024
Patatas fritas crujientes
  • Raciones: 4 Persona(s)
  • Tiempo de Preparación: 18
  • Tiempo de Cocinado: 35
  • Calorías: 550
  • Dificultad: Fácil


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Muchos lectores se habrán sorprendido al encontrarse con la publicación que nos ocupa, tal vez porque consideren las patatas fritas un acompañante trivial, al que no merece la pena prestar demasiada atención, pero nada más lejos de la realidad. Pocas cosas complacen más que una guarnición a la altura del alimento principal, incluso superándolo. A lo máximo que podemos aspirar cuando se trata de patatas fritas es lograr un exterior crujiente con una pulpa sedosa.

Tal vez dicha tarea pueda parecer sencilla, y si bien no es un imposible, requiere de ciertas habilidades y, sobre todo, conocimientos. Antes de meternos de lleno en la técnica, un poco de historia acerca de este popular y humilde bocado. Bélgica y Francia mantienen una disputa abierta por arrogarse la invención de la patata frita, sin que hayan podido llegar a un entendimiento. Como muchos sabrán, la patata no arribaría en Europa hasta el siglo XV, procedente de América.

500 años han pasado desde entonces, sintiendo la patata como algo que siempre estuvo ahí. Curiosamente, y como ya hemos mencionado en otras ocasiones, la patata fue considerada durante mucho tiempo poco más que forraje para el ganado. Las sucesivas hambrunas, sumadas a la resistencia y exuberancia de la planta, que nos obsequia con cantidad de frutos, esta situación cambio. Los belgas sostienen que las patatas fritas nacieron en la provincia francófona de Namur.

Concretamente, en 1680, un año fatídico en el que el duro invierno se cebó con la población, congelando el río Mosa y negándoles así el sustento. Con el afán de sustituir los pequeños peces a los que tan acostumbrados estaban, convinieron freír patatas, quedando gratamente sorprendidos. Por su parte, los franceses, defienden una versión bien diferente, aunque quizá lo más apropiado sea acordar, como apuntan todas las fuentes consultadas, a un origen francófono.

Antes de dar paso a la receta señalaremos cuestiones fundamentales sobre la patata, en especial de la patata apta para fritura. ¿Qué características debe reunir una patata para que se convierta en preferencia a la hora de someterla a fritura? Básicamente, y a grandes rasgos, que posean una piel fina, con carne amarilla y un contenido en azúcares (almidón) bajo. Así, la candidata estrella a formar parte de nuestro plato es ni más ni menos que la compacta, equilibrada y versátil, agria.

Ingredientes

Instrucciones

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  1. Comenzaremos lavando las patatas, pudiendo, si la piel es lo suficiente fina, conservarla, no obstante, y dado que haremos patatas bastón, optaremos por pelarlas. Recomiendo utilizar un pela patatas, mucho más práctico que la típica puntilla, aunque todo dependerá de nuestra destreza. A continuación, perfilaremos la patata y cortaremos bastones de unos 5 mm de ancho.
  2. Otra opción es realizar el cortado de la patata con una mandolina, herramienta tremendamente útil en la cocina que nos ayuda, además de a agilizar el trabajo, a que los cortes guarden uniformidad. Seguidamente, introduciremos las patatas en una cacerola espaciosa, cubriéndolas de agua completamente. Adicionalmente, añadiremos un poco de sal gorda y el vinagre.
  3. Os estaréis preguntando el motivo del vinagre, y no es otro que el de conservar el almidón de la patata, garantizando así una cobertura crujiente en la fritura. Colocaremos la cacerola a fuego medio, cociendo la patata sin que el agua borboteé violentamente. Procuraremos no excedernos en la cocción, consiguiendo una patata firme, sin roturas, pero sin que oponga resistencia al corte.
  4. Escurriremos las patatas, secándolas con un poco de papel de cocina si fuera necesario. Entretanto, en una parisién, verteremos abundante aceite de oliva virgen extra con baja acidez. Calentaremos el aceite a 180º, vigilando en todo momento que no oscile demasiado de temperatura, ni sobrepasándola ni enfriándose bruscamente, estropeándolas de este modo.
  5. Freiremos en pequeñas tandas, sin agolparlas, cerciorándonos nuevamente antes de introducirlas en el aceite de que han escurrido toda el agua. Voltearemos con una raña, consiguiendo un dorado uniforme. Personalmente, considero que basta con que la superficie de la patata adquiera un tono dorado no demasiado intenso, sin destapar esos tonos ocres que indican acrilamida.
  6. Estamos constantemente expuestos a este compuesto orgánico y nocivo para la salud, especialmente en aquellos alimentos ricos en almidones. Cocinarlos a altas temperaturas sostenidas durante tiempos prolongados, incrementará la presencia de acrilamida, potenciándose si el aceite se ha reutilizado demasiado. Asimismo, evita consumir frecuentemente estos alimentos.
  7. Dicho esto, solo nos queda sacar las patatas a un plato provisto de papel de cocina absorbente, lo suficientemente amplio como para que no se amontonen, permitiéndonos sazonarlas correctamente. De manera opcional, podemos añadir especias al gusto, inclinándome por el pimentón o, incluso, para los más atrevidos, por el comino. ¡No te olvides de servirlas calientes!
  8. ¡Qué aproveche!

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Autor Cristina Cristina

¡Hola! Me llamo Cristina, soy cordobesa y además de diseñadora web adoro la cocina ¡Espero que disfrutes de estas deliciosas recetas de la abuela tanto como yo!


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