Receta de lasaña de calabacín y atún

Lasaña de calabacín y atún

Otras 1036 Última Actualización: 20/09/2023 Creado: 20/09/2023
Lasaña de calabacín y atún
  • Raciones: 4 Persona(s)
  • Tiempo de Preparación: 30
  • Tiempo de Cocinado: 30
  • Calorías: 320
  • Dificultad: Fácil


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La sección de ultracongelados de los supermercados se ve copada sobre todo por dos productos: pizzas y lasañas. Ambas tienen en común su origen italiano, amén de una fijación manifiesta por el queso. Esto no hace más que poner de relieve la alta demanda internacional de los dos platos más representativos de la gastronomía italiana, convirtiéndose así en bocados transfronterizos. Paradójicamente, Italia no es la cuna de la lasaña, sino que ese honor pertenece al país heleno.

La antigua Grecia, cuna de la civilización, dejó un poso imborrable en multitud culturas venideras, también en lo que concierne al ámbito gastronómico. No es casualidad que tome prestado el nombre de la voz griega lagano, término con el que se identificó en un principio a las pastas. Más tarde, Roma, herederos espirituales de la cultura griega, rescató esta receta, sentando las bases de la misma para los siglos venideros. Dicha tarea recayó en manos de Apicio, en el siglo I.

De Recoquinaria recoge un plato conformado por finas láminas de pasta intercaladas con capas de carne que finalmente se cuecen en el horno, a lo que se le denominó lagana. Quizá sea aventurarse demasiado, pero sin lugar a dudas, estos ejemplos constituyen los primeros vestigios de lo que más tarde se consagraría como la auténtica lasaña. Sabemos que en 1316, María Borgogno, fue reconocida por las autoridades italianas como la legítima inventora de la receta.

Más allá de absurdas disputas chovinistas, la lasaña medró a lo largo de los siglos, refinándose y añadiendo nuevos ingredientes, como la inclusión del tomate a partir del año 1881. Actualmente, encontramos diferentes versiones fuera de la clásica boloñesa, napolitana o al pesto. Dentro de esta nutrida sinfonía de fórmulas, una de las que más me convence es la lasaña de calabacín y atún. Aquí sustituiremos las láminas de pasta por calabacín, y la carne de vacuno por atún claro.

Ingredientes

Instrucciones

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  1. La lasaña tradicional, si bien no tiene parangón, pueda resultar indigesta debido a su alto contenido en hidratos de carbono y grasas, una combinación fatal y totalmente incompatible con muchas dietas. Alternativamente, podremos optar por esta versión mucho más ligera y compatible con unos hábitos saludables, teniendo cabida incluso en dietas sin gluten o hipocalóricas.
  2. Además, por si fuera poco, es realmente sencilla de preparar, y el resultado estoy convencido de que no decepcionará a nadie. Partiremos, como siempre, de una cuidadosa selección de materias primas, escogiendo un calabacín blanco, mucho más finos, ricos y nutritivos que sus homólogos verdes. Asimismo, elegiremos un atún claro de calidad, mejor al natural o en aceite de oliva.
  3. Por supuesto, tampoco podemos descuidar los quesos. Rehusaremos de aquellos que vengan ya rallados, pues se emplean una serie de almidones para evitar que se apelmacen, penalizando su calidad nutricional y, por ende, sus cualidades organolépticas. Dadas las aclaraciones pertinentes, comenzaremos lavando el calabacín, el cual, evitaremos pelar, ya que la piel es rica en vitaminas.
  4. Con la ayuda de una mandolina, o un cuchillo cebollero bien afilado y sostenido por una mano con precisión quirúrgica, cortaremos el calabacín en láminas de no más de 2 mm de grosor. Entretanto, escurriremos los 400 g de atún en conserva en un colador, aplastándolo con un tenedor para desmenuzarlo, al mismo tiempo que promovemos su perfecto escurrido.
  5. El principal enemigo de esta lasaña es el exceso de humedad proveniente tanto del calabacín como del atún, por lo que insisto en que seamos estrictos en este paso. Teniendo los ingredientes listos, tan solo nos queda montar la lasaña. Precalentaremos el horno a 200º con calor arriba y abajo, en modo convencional, sin aire. Mientras se caliente, dispondremos una fuente refractaria.
  6. Verteremos una cucharada de aceite de oliva virgen extra en el fondo, seguida de una cucharada de tomate natural triturado, colocando encima las primeras láminas de calabacín cortadas. Luego del calabacín, acomodaremos una capa de atún muy bien desmenuzado, otra pequeña cantidad de tomate natural, y para coronar, varias lonchas de mozzarella ligeramente superpuestas.
  7. Iremos, al unísono, salpimentando, volviendo nuevamente a repetir el proceso: capa de calabacín, luego el atún y el tomate, terminando por la mozzarella. Cuando hayamos visto agotados los ingredientes, sobre la última capa, espolvorearemos un poco de queso rallado con alto poder fundente, como el parmesano o cualquier queso rallado nacional, por ejemplo, un semi de oveja.
  8. Antes de introducirla en el horno, aprovecharemos para sazonar con un poco con orégano u otras hierbas que sean de nuestro agrado. Hornearemos durante 30 minutos, tiempo suficiente para que el calabacín se cocine y el queso funda, creando una deliciosa e irresistible capa dorada. Como sugerencia de presentación, te proponemos servirla junto a una ensalada de canónigos.
  9. ¡Qué aproveche!

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Autor Cristina Cristina

¡Hola! Me llamo Cristina, soy cordobesa y además de diseñadora web adoro la cocina ¡Espero que disfrutes de estas deliciosas recetas de la abuela tanto como yo!


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