Receta de bizcocho sin yogur

Bizcocho sin yogur

Postres 2687 Última Actualización: 09/04/2023 Creado: 09/04/2023
Bizcocho sin yogur
  • Raciones: 6 Persona(s)
  • Tiempo de Preparación: 20
  • Tiempo de Cocinado: 30
  • Calorías: 400
  • Dificultad: Fácil


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Hoy os traigo un increíble y esponjoso bizcocho sin yogur de la abuela que, sin duda, pasará a formar parte de tus bizcochos caseros favoritos.

Todos guardamos grandes recuerdos olfativos de nuestra infancia, siendo el olor a bizcocho recién horneado uno de los que cobra una fuerza más intensa y que hoy vamos a evocar con esta deliciosa receta de bizcocho sin yogur.

Estas elaboraciones son más antiguas de lo que cabría imaginar, remontándose a tiempo y lugares tan remotos como la Tebas de Ramsés III, datando las primeras recetas del siglo X a.C.

La palabra bizcocho proviene de la voz latina bisc coctus, o lo que es lo mismo; cocido dos veces, técnica actualmente en desuso.

La doble cocción se aseguraba de preservar el bizcocho, restándole humedad y, por tanto, evitando que los mohos proliferasen rápidamente. No obstante, ese método de secado sí que se ha seguido empleando en otras elaboraciones, como los biscotes.

Durante cientos de años resultó ser un método eficaz para nutrir a las tropas y navegantes, los cuales emprendían largos viajes que requerían de un abastecimiento de víveres no perecederos.

España ha abonado históricamente una extensa tradición bizcochera, ligada íntimamente a una región en concreto o una festividad, reconociendo en ella los productos típicos de la tierra.

Así, encontramos un amplio abanico de bizcochos, entre los cuales destacaría los mantecados, los bizcochos borrachos, de soletilla, mojicones, sobaos, entre otros.

Muchas de estas masas bizcochadas son patrimonio gastronómico de occidente, como las magdalenas o los cupcakes.

Cómo hacer bizcocho sin yogur



Habitualmente, cuando hacemos un bizcocho solemos humedecer y ablandar la miga del mismo, por lo que habitualmente se incluye en la receta un yogur, aunque a decir verdad, este no resulta del todo imprescindible para nuestro objetivo.

Bien sea por una intolerancia a la lactosa, o simplemente porque no disponemos de uno, el bizcocho sin yogur constituye un bocado que promete sorprendernos con su ternura y suavidad.

Lo lograremos sustituyendo buena parte de la harina de trigo por almidón de maíz.

Ingredientes

Instrucciones

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  1. Como podréis comprobar, se trata de un bizcocho ligero que prescinde al mismo tiempo de elementos grasos como el aceite o la mantequilla. Este aporte extra de humedad provocaría que la miga saliera más compacta y densa, afectando a su esponjosidad. Separaremos en dos boles diferentes las yemas y las claras, montando a punto de nieve estas últimas con una pizca de sal.
  2. No es la primera vez que montamos claras, pero no está de más recordar a grandes rasgos en qué consiste este proceso. Con una varilla eléctrica o, en su defecto, manual, iremos realizando movimientos repetitivos, rápidos y envolventes, de abajo hacía a arriba, tratando de encapsular el aire. Poco a poco, notaremos como va cogiendo cuerpo, cambiando de color y espesándose.
  3. Cuando comiencen a tornar en un color blanquecino, añadiremos la mitad azúcar y una pizca de sal, batiendo hasta lograr el punto de nieve. El punto de nieve varía en función del propósito, pero aquí buscaremos un punto alto - fuerte, ya que posteriormente integraremos las claras con otros ingredientes. Reservaremos y limpiaremos bien la varilla antes de continuar.
  4. En el bol de las yemas, agregaremos el resto del azúcar, batiéndolas enérgicamente hasta blanquearlas. Además, espolvorearemos la ralladura de medio limón, utilizando para ello un microplane. Recuerda de arrebatar la parte blanca que se encuentra debajo de la piel, es decir, el albedo, pues este presenta un desagradable sabor amargo que podría chafar el bizcocho.
  5. En un bol pequeño mezclaremos las dos harinas junto al impulsor. Las tamizaremos sobre las yemas, a la vez que con otra mano y la ayuda de una lengua vamos a ir integrándola poco a poco. Finalmente, nos enfrentaremos al paso más delicado, que es incluir esta masa en las claras, para lo que usaremos una lengua con la que describiremos movimientos envolventes.
  6. No queremos bajo ningún concepto que las claras se bajen más de lo debido, por lo que no batiremos la masa, simplemente la mezclaremos con mimo y cautela. Preparemos un molde circular de unos 24 cm. de diámetro, y untaremos toda la superficie con mantequilla, para posteriormente espolvorear un poco de harina de trigo, la cual evitará que se pegue.
  7. Precalentaremos el horno a 160ºC, con calor arriba y abajo, sin función ventilador. Introduciremos la rejilla a media altura y, sobre esta, el molde con la mezcla. Lo coceremos durante unos 30 minutos aproximadamente, cerciorándonos de que está listo pinchándolo con un palillo justo en el centro. Sabremos que está en su punto cuando al extraer el palillo se encuentre totalmente seco.
  8. Transcurrido el tiempo necesario, lo sacaremos del horno y dejaremos atemperar antes de desmoldar. Como sugerencia de presentación, os propongo servirlo acompañado de una buena taza de chocolate caliente, té o café. Los más golosos pueden disfrutar de el con un pozo de azúcar glas espolvoreada o, incluso, un poco de mermelada.
  9. Naturalmente, al no incluir aditivos, tenderá a ponerse correoso en poco tiempo, recomendando que su consumo no se dilate por más de 48 horas. Igualmente, para evitar la acción del aire, lo cubriremos al ras con papel film.
  10. ¡Qué aproveche!

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Autor Cristina Cristina

¡Hola! Me llamo Cristina, soy cordobesa y además de diseñadora web adoro la cocina ¡Espero que disfrutes de estas deliciosas recetas de la abuela tanto como yo!


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